Thursday, August 31, 2006

El Drexler que llevamos dentro.

Jorge Drexler es un magnífico cantautor uruguayo al que no dejaron cantar en el Oscar.En su lugar, un desafinado y deshabrido Antonio Banderas se encargó de destrozar la canción que Drexler se había encargado de crear para la película Diarios de Motocicleta. Finalmente ganó el Oscar y en sus 30 segundos de fama se saco el clavo y canto una estrofa. Fue maravillosamente reinvindicador.

Desde aquí todo lo que hubiera querido decir hoy cuando recibí el diploma al mejor profesor :

Gracias a la sonrisa más tierna y dulce del mundo, la de mi vieja.
Gracias a mi viejo por su coraje indeclinable.
Gracias a Ceci por la paciencia y su cariño interminable.
Gracias a mis 2 razones principales para vivir: Sebas y Aranza. Los extrañe muchísimo.
Gracias a mis suegros que siempre entregan más de lo esperado.
Gracias a la Tía Emilia, porque soy su tercer mejor engreído.
Gracias a mi cuñada que no pudo ir, pero siempre esta.
Gracias a mis hermanos, por su cariño y el orgullo que sienten,
que siempre es más grande que el mío.
Gracias a mis pocos pero inmensos amigos, que a pesar que no lo saben,
cuando se enteren seguro me van a hacer sentir muy especial.
Gracias a la gente de la chamba, porque se alegraron tanto que me sobrecoge.
Gracias a mis alumnos, los del pasado y los actuales. Son una ventana que refresca mi vida.

Y en especial a 2 grandes amigos que han sido una luz todo este tiempo : Gonzalo y Daniela.
No saben cuanto los quiero. Nada como tomarse un café con ustedes.

Creo que este post ya se pasó de cursi y huachafo.

Nos vemos.

L.
Placa recordatoria.

Hoy recibí un diploma y una placa grabada donde se indica que fui elegido el mejor profesor de la carrera de publicidad del ciclo 2006-l. Saco y corbata, nervios, fotos, saludo protocolar, felicitaciones de alumnos y profesores. Tus familiares orgullosos. Vino de honor. Un almuerzo familiar en un muy rico restaurante además de un reloj, todo cortesía de mi querido suegro ( la verdad tengo unos suegros envidiables y desde aquí les digo que los quiero mucho, tanto como a la tía Emily). Mi vieja no escondía su orgullo, al igual que mi esposa que se encargo de guardar el recuerdo en su filmadora. Y yo ahí, recibiendo tanto cariño, tanto respeto, tanta alegría. Y yo ahí, pensando que todo lo que hago es tan poco y para los demás significa mucho.

Y que hago ahora con toda esta emoción ?. Con esta inmerecida felicidad.

Monday, August 28, 2006

Adios a los nombres.

Si hay algo que cada vez pierde más vigencia es el nombre.

Pierde vigencia desde que nos ponen un segundo o hasta tercer nombre. Nombres que nunca verán la luz, a menos que alguien nos pregunte por ellos y automáticamente saltará una broma o una manera de cambiarlos.

A mí me pasa frecuentemente. Los que ya saben que me llamo Luciano preguntan si cargo con otra manera de llamarme. Respondo Eduardo...ahhh!!!! Lalo, Yayo, Eduard...acotan.

La gente tiene un problema con los nombres, no los soporta. Se siente rara de mencionarlos, creen que es un exceso de formalidad. Es el síndrome Quico, aquel famoso personaje del Chavo del 8. Mimado y torpe a este personaje su madre lo llamaba por su nombre solo cuando había cometido alguna travesura o se había portado mal. En ese caso lo llamaba Federico!!!! con tono duro e imperativo. Quico lloraba cuando su madre lo llamaba así, incluso le preguntaba si lo seguía queriendo.

Igual nos pasa a la mayoría de seres humanos. Nuestros nombres son sustituidos a diario por sobrenombres, apodos, abreviaturas, nombres de personajes, etc.

Los nombres y el apellido que los acompaña han sido restringidos a enunciados estrictamente formales. Ponen tu nombre en un parte matrimonial, la invitación a un evento, tu obituario o el documento de identidad.

Por lo demás, para la sociedad entera serás otro. Kike, Toño, Pepe, Lucho, Camucha, Tato, Beto, Vero, Patty, etc. Tu nombre a secas es un conjuro. El apodo o sobrenombre una demostración social de cuanto quieres a alguien, de cuanta confianza le tienes.

Basta que te encuentres con un amigo y le digas : El otro día conocí a un tipo que te conoce, se llama : Carlos Benavente. A lo que tu amigo responde : Ahhh!!!! Chacho...Chachito claro que lo conozco. Solo haberlo llamado de esa manera te indicó que son más que conocidos. Son patas. No cualquiera le puede decir Chacho a Carlos Benavente, a menos que lo conozcas demasiado.

He conocido casos de algunas personas que tienen distintas maneras de ser llamados de acuerdo al lugar donde se encuentren. Se llama Luis pero en su casa es Luchito. En la chamba Luisiño. Entre sus amigos del colegio Pepón. Para sus tías, es y seguirá siendo el pequeño Luigi.
Incluso cuando sus amigos de la universidad se reunen y dicen su nombre completo no lo sacan. Se miran dudosos. Se pregunta quien es Luis Espinoza García. Salvo algún memorios que responde y dice...ese no es el que le deciamos : Ñangas.

Siento una mezcla de burla y lástima cuando veo a esas mujeres embarazadas comprándose libros sobre el significado de los nombres. Peleándose con el esposo por cual elegir. El quiere que se llame como el abuelo y ella como ese raro nombres de la página 45 de origen eslavo y que significa : La nube esperanzadora del nuevo continente. Vana e inútil búsqueda. Solo su capillo será un buen recuerdo de ese nombnre que tomo meses elegir. Una vez definido, el abuelo, el tío o la hermana se encargarán de cambiarlo. Entonces Alfonso Leandro Esteban pasará simple y llanamente a ser Foncho. Punto final.

Tuesday, August 22, 2006

Abrazos y temores.

Termino el ritual de los Domingos, Baily se despide y me engancho con alguna serie de Sony. De pronto, desde el cuarto de mis hijos escucho a Sebastian lanzar un pedido de ayuda. Hay angustia en su voz, sufre una pesadilla, busca calma y consuelo. Grita : Papá!!! una, dos, tres veces. Sin pensarlo me paro del suelo y salgo a su encuentro. Por un segundo regreso a mi infancia y recuerdo cuando alguna imagen se dibujaba en la oscuridad de mi cuarto y me desvelaba. Entendía ese temor, el miedo que nos causa la oscuridad y los fantasmas que esconde. Entiendo también que nuestra sugestión es capaz de jugarnos malas pasadas.

Luego de unos pasos largos entro a su cuarto y le pregunto que pasaba. Lo acarició e intento hablarle con la mayor dulzura y tranquilidad posible. Me dice que le teme a la oscuridad, que lo acompañe, que lo abrace, que no lo deje. Lo obedezco en cada uno de sus pedidos. Se apoya sobre mí y su brazo se enrosca en mi cuello. Es justamente en ese momento donde quisiera que todos mis amigos que no son padres observarán la escena. Y me invito a mi mismo a presenciarla. Es ahí donde se describe lo importante que puedes ser para un hijo. Es difícil explicarlo con palabras. Es maravilloso, sobrecogedor y al mismo tiempo sumamente demandante. Te preguntas si podrás acompañarlo siempre y más aún si tendrás las palabras exactas y las caricias justas para llenarlo de seguridad y del afecto suficiente.


Es, en esos momentos, donde todas mis inseguridades y miserias se agrupan y me dicen: sal corriendo, no podrás hacerlo bien toda la vida. Ahora soy yo el que se abraza a Sebastián. Los papeles cambian de lugar por un momento, y es él, quien sin saberlo me cuida.

Monday, August 07, 2006

¿ Qué pasaría si hubieran llegado a Eisha ?


La semana pasada unos cuantos habitantes de Martinica llegaron por casualidad a una isla de veraneantes españoles. Muertos de hambre y con los estragos propios del clima sus ruinosas y rudimentarias balsas encontraron descanso en las cálidas arenas de esa playa destinada al relax y el placer.

Al verlos, los veraneante salieron a su encuentro. Los auxiliaron, les dieron de beber y muchos los recostaron en sus toallas. Cuando miraba las fotos no me dejo de extrañar como algunos los apoyaban en sus piernas, como si estos fueran recién nacidos. Había ternura y humanidad en ese ambiente. Un ambiente que segundos antes probablemente había estado lleno de frivolidad y hedonismo.

Cuando leí la noticia y seguí las imágenes por los noticieros no pude evitar pensar en toda la gentita de Asia.

Me preguntaba que habría pasado si un grupo de Cubanos o de exiliados de Trinidad y Tobago hubieran, sin quererlo, enrumbado hacia alguna de las exclusivas playas de "Eisha".

Posibles reacciones :

1. Al divisar a los negritos muchos habrían corrido hacia sus casas, agarrado a sus niños y se encerrarían bajo cuatro llaves. "No vaya a ser que esos negros feos nos vayan a robar"...diría alguna señora, aún sosteniendo su vaso de Baileys.


2. Los señorones de "Eisha" no encontrarían mejor oportunidad de estrenar sus rifles adquiridos en alguna armería de Wisconsin y enfundados en sus trajes de camuflaje organizarían un torneo relámpago de cacería.


3. Las señoras con mayor sensibilidad social, llamarían de inmediato a Wong Pedidos y le pedirían a Erasmo que les tire algunos cuantos víveres, de esos que están con la fecha de expiración al límite, y que despuésque se larguen hacia playas como Agua Dulce, La Herradura o Los Pavos, donde hay gente como ellos. Sentenciarían su obra de bien diciendo : "Ojo nosotras no somos racistas".


4. Por último aquellos con mayor visión de negocio, osea todos aquellos que siguieron una maestría en la Universidad de Piura y alrededores, los acogerían, les darían de comer, cuidarían su salud y una vez restablecidos los convertirían sus esclavos, entrenándolos en el difícil arte de hablar por Walkie Talkie y así entiendan que se van a pasar el día entero llevándoles piqueítos, cervecitas y todas esas cositas ricas que se comen cuando uno"baja" a la playa.


Ojala me equivoque. Sueño con ver a una linda rubiecita del Villa María posando en sus bien torneadas y bronceadas piernas a uno de esos pobres e indefensos seres, y les dé de beber, gota a gota su Dasani Limón heladita.