Thursday, October 19, 2006

Te vendo una sonrisa.


Huyó de la oficina después deun día largo y monótono. Estoy aburrido pero sobre todo cansado. Entre uno de mis clientes y las clases termino absorvido en tiempo y en ganas. Un residuo de mí se dirige a la casa. Porque no se puede decir que soy el mismo que salió hoy en la mañana. Mientras espero que la luz cambié a verde en este semáforo eterno, siento como los carros, combis y destartalados autobuses se pegan a mí. Agresivos, intolerantes, expansivos. Me cercan, una sensación claustrofóbica me invade. De pronto, en medio de vendedores de chicles y bolas con luces de colores se acerca un personaje, vende pañitos de papel. Comienza a bailar, una risa entre amable y cachosa se congela en la cara, se bambolea, sonríe, hace gestos, intenta llamar mi atención. Es una mueca patética, el lado más frívolo y diforzado de la alegría.Me muestra sus pañitos. No sonrio, casi ni lo miro. No llego a despreciarlo pero no puedo fiarme de mis ojos, tal vez estos si lo hacen. Muevo la mano sin energías y le digo que no. Sigue moviéndose, ¿ Qué le pasa ? me pregunto. Hay mil carros alrededor, porque no el pelado que esta detrás mío, o la ejecutiva del costado. Porque yo? No te das cuenta que soy el tipo menos indicado para venderle pañitos y mucho menos sonrisas.

La luz cambia a verde, gracias Dios mío. Salgo rápido en busca de la caótica Javier Prado. Lo miró por el retrovisor y me sigue con la mirada, sonriendo siempre.

Ya lejos de su vista me siento miserable. Confirmo como el insostenible pesó de mi negatividad no puede vencer a la más plástica de las dichas.

Monday, October 09, 2006

Esa maldita manía de publicar algo :

Hace como 2 semanas que no publico nada. Da la casualidad qu para variar entre mis clases y los clientes no tengo tiempo.En 5 minutos tengo presentar un guión y la gente te dice : Tienes que escribir más seguido. Miren pues ya escribí. De eso se trata de escribir y que te comenten. Ya escribí. Tengo 3 Pisco Sour encima, salí con unos amigos uruguayos y la pase muy bien.

Me ncuentro muy deshinibido y muy estúpido...más que lo normal.


Sean bienvenidos al Luciano que no tiene nada que decir, pero a pesar de eso lo dice.

Tuesday, October 03, 2006

Mesa para uno.


Las oficinas son los nuevos templos que la burocracia y la economía de mercado nos han impuesto. Y como buenos templos tienen sus propios rituales, los cuales en muchos casos se vuelven comunes para todos. Uno de esos rituales irrenunciables es el de la hora de almuerzo y más precisamente, el que se da 10 minutos antes de la hora de los sagrados alimentos.

Es en ese momento que se acerca el personaje uno al que llamaremos : El motivador. El cual empieza su parte con la pregunta...y muchachos ¿ Dónde van a almorzar ? a lo que recibirá respuestas diversas como : Al chifa con un amigo, yo traje almuerzo, me voy a mi casa, estoy misio ( osea solo galletas y tu gaseosa de luca). Luego aparece el segundo personaje, al que llamaremos El seguidor el cual se puede multiplicar por 2 ó 3. Este tampoco tiene un plan definido y se forma una pareja o un grupo que sale en búsqueda de ese huequito que los haga felices y se convierta en un placentero paréntesis que divida su rutinaria vida laboral y les permita continuar la jornada por la tarde.

Pero hay un tercer personaje que pocos aceptan haber encarnado: El solitario.
Este tipo puede ser cualquiera de nosotros. El solitario es aquel personaje que vemos sentado solo en una mesa recibiendo las miradas lastimeras de aquellos grupos de amigos que tienen la dicha de almorzar juntos.

El solitario es un personaje venido a menos en una sociedad donde se celebra el encuentro social. Sociedad gragaria donde las personas que carecen de compañía son simples perdedores, gente a la que la amistad mira de costado, seres menores dignos de complacencia, antisociales consumados, indiferentes, desconectados por naturaleza, apestados, etc.

En este punto los lectores inteligentes habrán llegado a la conclusión que todo esto es una estupidez. Almorzar solo es una demostración de muchas cosas, entre ellas decirle al resto que te la pasas de la reputamadre solo. Que la soledad es algo que se disfruta, y se disfruta porque no necesitas del resto para generarte un diálogo, tu conversación interna, tus mil preguntas se vuelven mil respuestas todo dentro de tí. Preferible una buena conversación contigo mismo que un diálogo lleno de lugares comunes con el grupete de siempre.

Pero no es solo eso, almorzar o tomarte un café a solas es un espacio perfecto y privilegiado de observación, acción tan poco desarrollada en estos tiempos donde nos la pasamos casi sin ver a los costados, lo que sucede a nuestro alrededor es invisible a nuestros ojos simple y llanamente porque sufrimos de ceguera social. Nos importa un carajo lo que pasa a unos metros nuestro, uno por indiferencia, dos por que hemos desarrollado un gran sentido de la evasión.

Además de todo esto, se suma que estar solo en un restaurant durante el almuerzo o antes de ir a tu casa luego del trabajo es la perfecta excusa para oxigenarte mental y emocionalmente. Dejar de lado las cargas propias de una mañana en la oficina o de toda una jornada antes de entrar en contacto con tu familia, tu novia o tus padres.

No quisiera tampoco que se lea a rajatabla esto. No soy un propulsor de la individualidad, del hombre como isla. Disfruto de una buena conversación, de una buena compañía y más aún de una buena comida. Pero en todos los casos tiene que ser buena, si carece de esto simplemente será un motivo más para andar solo entre restaurantes, cafés y bares, siempre al encuentro de mi mismo.

Por eso la próxima vez que decidas salir a almorzar solo y te den esa mirada de lástima devuélveselas, hazles sentir que no hay nada como estar con uno mismo en lugar de estar solo entre 4 idiotas.